Estoy segura de que alguna vez habéis oído la típica frase de «si las miradas matasen…» pues bien, resulta que los ojos son el espejo del alma y muchas veces no hace falta ni abrir la boca para expresar lo que se siente. Es más, puedes estar todo lo alegre que quieras que si tu interior, si tu alma mejor dicho, está triste te lo acabarán notando.

Y es que las miradas sirven para mucho más que para condenar a alguien. Podemos decirlo todo con ellas pero también no decir nada. Podemos compartir algo con otra persona que solo ella conozca, podemos decir un TE QUIERO en mayúsculas simplemente mirando a la persona querida pero, también, podemos hacer mucho daño.

Hay miradas de todo tipo. Las hay cómplices, las hay tristes, melancólicas, alegres, de emoción, enamoradas, apasionadas, de malicia, de odio,  presión, de estrés…y así podríamos estar hasta que se terminasen los adjetivos del diccionario. No obstante, no debemos olvidar que muchas veces se transmite más con los ojos, es decir, con el lenguaje no verbal, que con las palabras.

Un beso.

L.

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