Qué pasa si quiero alejarme del mundo. Qué pasa si quiero desaparecer. Qué pasa si quiero a dos personas a la vez. Qué pasa si me gusta una falda que me llegue hasta los pies o qué pasa si me gustan los abrigos extravagantes. Qué pasa si me gusta sentarme en el sofá con un bol de helado y no levantarme hasta terminarlo…

¿Qué pasa?

La vida es muy corta para no disfrutar de lo que realmente nos gusta o para no hacer lo que realmente queremos o, simplemente, decir aquello que pensamos o sentimos. No. Siempre hay un no en nuestra mente que nos advierte. Siempre hay una bombillita que se nos enciende y se ilumina haciendo brillar el botón del “qué dirán”. Pues queridos lectores, he de decirles que hay que apagar esa bombilla. Hay que pasar, literalmente, de ese qué dirán. Hay que ser, simple y llanamente, feliz.

Porque, al fin y al cabo, ¿qué pasa si lo somos? (Absolutamente nada, pues no se acabará el mundo).

Besos.

L.

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