Hoy en día vivimos en una sociedad un tanto estresante así que vale la pena desconectar. Bueno, aprovechando que ayer era el día de la Hispanidad y que no trabajaba nos fuimos a un spa. He de confesar que yo no había ido nunca pero la verdad es que, sin dudarlo, repetiría una y mil veces. Con lo conectados y enganchados que estamos todos a las redes sociales y, en general, al mundo internauta una sesión de spa sirve para alejarte de todo durante unas horas.

Nosotros optamos por el spa que se encuentra en el Hotel Sun Palace Albir. Se trata de un complejo situado en Alfas del Pí y donde puedes disfrutar de algo de montaña junto con la magnífica costa del Mediterráneo.

Nada más llegar el entorno ya te envuelve, empieza a cambiar el chip de estrés, conexión y ajetreo del día a día por el de relax, armonía y desconexión. Nosotros encontramos un bono con una oferta que incluía la comida en el restaurante, unas copas de cava y 90 minutos en el spa. No obstante, deciros que el precio tanto del spa como del hotel como de ambos es muy económico y accesible a todos los bolsillos (de hecho, creo que repetiremos).

En cuanto al restaurante nos encontramos con un entorno situado justo al lado de la piscina central y con vistas al jardín. Este comprende un buffet libre, en el que hay muchos platos donde elegir; desde platos calientes como patatas con verdura, carne hecha en el momento o, en mi caso, la clásica paella valenciana hasta platos fríos como ensaladas de toda clase. Por lo que atañe a los postres había para elegir un sinfín de tartitas, diferentes sabores de yogurt o (para los más sanos) distintos tipos de fruta de temporada.

El servicio, sin duda alguna, inmejorable, ya que estaban atentos a cualquier duda que te pudiese surgir o a la hora de retirar los platos sucios o si querías pedir cualquier bebida.

Llegando al spa, decir que el lugar ofrecía calma y mucha tranquilidad. Ellos mismos te proporcionan el gorro de baño y la toalla y te explican cómo funciona y donde se encuentra cada cosa. Una vez allí no puedes entrar con ningún aparato electrónico por lo tanto, puedes desconectar tranquilamente sin ninguna tentación y relajarte a la vez que cuidas tu cuerpo.

El sentido del circuito lo podías ir eligiendo tú. Disponías de una piscina con diferentes tipos de grifos a presión, un jacuzzi, un baño turco, una sauna y diferentes duchas que combinaban agua fría y agua caliente. Además, para terminar nada como una cama térmica para entrar en calor y regular el cuerpo.

            Una experiencia claramente repetible además de recomendable. ¿Y vosotros, alguna vez habéis ido a algún spa? Comentadme a cuál y cómo fue la experiencia.

            Besos.

L.

PD: imágenes extraídas de la web del propio hotel.

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