Muchas veces (y no sé si os habrá pasado como a mí) me he encontrado con gente que te dice lo típico de no mires atrás, sigue adelante o quedarse en el pasado es malo o no vivas tanto el presente y el pasado y mira más hacia el futuro. Pero, sinceramente, creo que la cuestión está en la siguiente pregunta:

-¿Qué es eso?

 

Hay muchos pensamientos y muchas (por no decir muchísimas) teorías que demuestran que vivir anclado en cada uno de estos sustantivos abstractos es un error. Aunque, y pese a que nos duela admitirlo, para el ser humano no anclarse un poquito en cada uno es un poco misión imposible.

Es cierto que vivir todo el tiempo pensando en lo que fue es algo malo. A fin de cuentas, si hacemos eso, no avanzamos señores. No obstante, por otra parte, es imposible no rememorar algunos recuerdos como los de nuestra niñez, la imagen de alguien al que hayamos perdido, algún detalle que nos marcó o, simplemente, alguna sensación, sabor u olor que nos dejó sin aliento. Bien, esa es la parte que hay que coger, a la única que nos podemos anclar porque lo otro pasado, pasado está y no volverá.

En cuanto al presente. ¡Qué decir del amado presente!. Ese que está ahí. Ese que nos sigue día a día. Que de alguna forma u otra nos muestra el camino a seguir. A ese tenemos que cogernos con más fuerza. Se trata de algo que nos acompaña en nuestra rutina y que no nos abandona. Se compone de ilusión, de alegría, de tristeza…en definitiva de todos aquellos sentimiento que van marcando nuestra vida cotidiana.

El futuro. Ese gran desconocido. Ese que vamos formando poco a poco con las decisiones que tomamos. Ese que está pero no se sabe cuando llegará. Ese que no podemos ver ni sentir pero que, sin embargo, sí que podemos planificar. A este amigos, podemos construirlo, podemos amoldarlo a nuestras necesidades.

Sin embargo, he de decir que todos, absolutamente todos, están unidos. Porque presente no hay sino hay pasado ya que hoy no seríamos como somos sin ese pasado que nos marcó y futuro…Futuro no hay sin presente ni pasado porque en él, en el próximo qué vendrá no seremos quienes podremos ser sin un presente en el que lo hayamos soñado.

 

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