Siempre se dice que hay dos opciones; o ganar o perder. Yo, personalmente, pienso que solo hay una. Ganar. Está claro que no siempre salen las cosas como tienen que salir y está claro que nada puede ser siempre como uno quiere. No obstante, siempre se gana.

Cuando se consigue algo el triunfo es tuyo pero la pega está, siempre, en el momento en el que no se consigue. No se pierde. Se gana. Se gana una experiencia, una forma de ver las cosas, una manera diferente de actuar frente aquello a lo que te han dicho que no.

Hay que pensar que es una oportunidad de hacer mejor las cosas, de probar, de arriesgarse a hacer de nuevo aquello que salió mal. Siempre hay que ver el vaso medio lleno y nunca medio vacío porque en el momento en que pase eso es porque algo va mal. Que has perdido interés, que quizá pienses que todo te sale mal o que no vale aquello que has intentado y por ello has perdido.

Sin embargo, recuerda, quién no arriesga no gana.

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