Dicen que todas las personas tenemos un hilo rojo. Un hilo que nos lleva a otra persona y que el poseedor del otro extremo es nuestra media naranja, nuestro amor verdadero. Pero bueno, como toda historia de amor, el conocer a la otra persona, al otro sujeto, no es nada fácil, ya que por el camino, seguramente, conoceremos a muchas otras hasta dar, irremediablemente, (suponiendo que exista) con ella.

Ten en cuenta que el camino no será fácil. Es posible, por no decir más que probable, que te rompan el corazón mil veces o que te toque a ti rompérselo a aquella persona que aprecias otras tantas. También es posible que tengas que tomar decisiones; unas fáciles, otras difíciles. Que andes perdido en más de una ocasión. Que te plantees situaciones en las que hacer caso a tu corazón quizá no sea lo más correcto y otras en las que la razón gane la batalla por goleada.

No obstante, piensa que todo ello acaba en un punto concreto. Que es necesario librar esas batallas y que por mucho que pienses que has fracasado, al final, saldrás ganando; porque al igual que todos los caminos llevan a Roma, todas las batallas de tu corazón y la razón te llevarán allí, junto al otro extremo de tu hilo rojo.

 

PD: imagen de Amiga y mujer.

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