Empecemos por el principio. Bien, supongo que te habrás preguntado el por qué del nombre. De hecho, cuando se decide el nombre de algo, ya sea cosa, animal o ser humano tiene un sentido, suele tener un porqué. Puede que te guste, que sea un apodo por el que te llamaban de pequeño o porque con ese nombre, ese que decidiste, quieras transmitir algo, iniciar una etapa. Bueno, querido lector, he de decirte que vas a descubrir el porqué de Mundo C. Vamos a ello.

Si analizamos la sociedad en la que vivimos, el mundo que nos rodea, podríamos utilizar muchísimas palabras tipo caótico, loco, cavernícola, cómodo, confortable, confuso, curioso, excesivo, descarado…No obstante, no se si te habrás fijado pero todas y cada una de las palabras que acabas de leer empiezan o contienen una C. ¿Peculiar verdad? No es que me guste la letra C (o si) o bueno, quizá hayas pensado que es mi letra favorita pero no. Lamento informarte de que no es así. Si te fijas bien no es una letra “redonda”, no tiene un principio ni un fin, simple y llanamente no termina. Es curioso pero, alguien, alguna vez, me dijo que la letra C es y representa la mitad de algo. De hecho, si cogemos el abecedario podemos ver que todas las letras tienen su bucle, su círculo completo, algo que las acompaña pero la C, sin embargo, es la única que no termina de concluir.

Quizá es por ello que he decidido llamar a este rinconcito “Mundo C”. Quizá sea porque no quiero cerrarlo, quiero que sea algo incompleto para poder ir completándolo poco a poco hasta formar del todo esa mitad, cerrar el círculo. En definitiva, hacer que sea una O de oscilación, alteración, coqueteo y seducción.

Ahora sí, te aconsejo que no te dejes engañar porque esto no es un rincón cualquiera, sino más bien un sitio que invita a recapacitar y a interiorizar todo aquello que por miedo no nos atrevemos a sacar a la luz. Así que, bienvenido a mi mundo.

Bienvenido a Mundo C.

 

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